El camino de la felicidad está lleno de buenas y malas decisiones, de subidas y bajadas, de llegadas y abandonos, de luces y sombres… y lo importante es siempre estar conscientes que estas dos caras de la moneda son importantes para que, en el largo plazo, podamos ver que vamos convirtiéndonos en mejores personas de lo que éramos antes. Lo interesante viene cuando estamos en el lado negativo, en el lado de los sentimientos negativos, de la indolencia, de la apatía o del abandono, es allí donde se vuelve difícil, mas no imposible, ver el camino de la felicidad.
Para quienes en inicio de año estamos en este lado del enojo, frustración, impotencia o algún otro sentimiento negativo, podemos hacer uso de la esperanza por un futuro mejor. Recordemos que la esperanza no es solo sentarse a esperar a que algo bueno suceda, sino la conciencia de que al emprender un nuevo camino y trabajar de la manera correcta, nos traerá un mejor futuro, que tarde o temprano será mucho mejor que lo que hemos tenido anteriormente. Y esto aplica para todo el mundo, sin importar lo mal o bien que hemos hecho anteriormente, lo mal o bien que nos esté yendo en este momento, todos tenemos acceso a este futuro que es mejor si ponemos nuestro esfuerzo y esperanza en ello.
Así que mi invitación en este inicio de año es a no darnos por vencidos, y que por más bien o mal que hayamos terminado el 2023, trabajemos duro con la esperanza de que 2024 será el mejor año de nuestras vidas.

Y les dejo esta foto que tomé en Hiroshima, Japón… un lugar donde sentí un vacío impresionante y que es un sentimiento que nos recuerda lo importante que es estar en compañía de nuestros seres queridos, pero más importante es recordar que la fuerza interior es más grande que cualquier otra fuerza que venga de fuera. ¡Manténganse fuertes!

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